
Una ciudad traicionada -La ciudad de Badajoz como temperamento-
Jesús García Calderón
€12.00
Serie Ensayo, nº 17
I.S.B.N.: 978-84-942887-8-4 - 88 págs. - 2016
15 x 21,5 cm.
Jesús García Calderón abandonó Badajoz, su ciudad natal, con 17 años para estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla. Nunca se marchó, cuando menos de manera indefinida, muy lejos y desde aquel día ha vuelto a la ciudad pero nunca con un carácter definitivo. Sus visitas han sido pequeños repliegues de la vida doméstica, familiar o laboral para asumir nuevas responsabilidades o acometer otras empresas de mayor ambición. Una ciudad traicionada explica, entre otras cosas, la destrucción monumental sufrida por Badajoz en el último tercio del siglo XX. Este gravísimo error, evidenciado por la reciente declaración de la muy próxima ciudad portuguesa de Elvas como Patrimonio de la Humanidad, convirtió la ciudad en un espacio desnudo que perdió todas sus referencias y afrontó un crecimiento desmemoriado, desordenado y, en cierto modo, carente de sentido. Todo ello permite considerar que Badajoz ha sido una ciudad traicionada con toda impunidad que, sin embargo, ha sabido, gracias a su especial temperamento, reinterpretar su condición fronteriza y su privilegiada ubicación geográfica, encontrando un futuro prometedor que siempre pasaría, por la posible y limitada recuperación de aquella riqueza discreta pero llena del valor de civilización que define los bienes culturales, que le fuera tan injustamente arrebatada no hace muchos años. El poeta, el fiscal, el estudioso de la literatura contemporánea o de los bienes culturales, nos habla de muchas cosas en este singular ensayo que cuenta con una preciosa carta de su amigo, el poeta Antonio Carvajal, como pórtico de un texto que no se acota en la ciudad que comenta y que pudiera, como ya ocurriera con su anterior ensayo, El mal de la muralla, que analizaba el beneficioso influjo de su milenaria muralla en la ciudad de Lugo, extenderse a otros muchos lugares, espacios o ciudades históricas del mundo con las que hemos establecido un diálogo tan silencioso como enriquecedor a lo largo de nuestra vida.




